Constituye un antecedente de la fundación del Colegio, reflejo de la preocupación de los Abogados de principios del siglo XX de Melilla por constituirlo, la reunión que mantuvieron en el Círculo Mercantil los Abogados D. Roberto Cano Flores, D. José María Paniagua y D. Francisco del Canto, con objeto de realizar las gestiones oportunas, para conseguir la colegiación de los profesionales del derecho, según información publicada en la prensa de la época.
En la reunión mantenida el 27 de abril de 1914 se acordó dar conocimiento de la constitución de la Sociedad de Abogados y Procuradores de Melilla a los Colegios de Abogados y Juzgados de Instrucción de toda España, enviando un ejemplar de su Reglamento.
El día 3 de enero de 1915, se reunieron nuevamente en el Círculo Mercantil, su domicilio provisional, la Sociedad de Abogados y Procuradores, tomando posesión la nueva Junta Directiva compuesta por D. José María Paniagua como Presidente, D. Ramón Pérez Agacino, y D. Trinidad Ortiz como Tesorero.
Durante el periodo de la 2ª República, los días dieciséis y diecisiete de junio de mil novecientos treinta y dos, se reunieron los Abogados de Melilla, para aprobar los primeros Estatutos y acordar remitirlos al Ministro de Justicia, (por aquél entonces V. Cantos, del Partido Republicano Radical), por conducto de la Audiencia Provincial de Málaga, solicitando la aprobación de la constitución del Colegio en la ciudad. Se creó una Comisión Gestora integrada por los Abogados D. Leopoldo Queipo Camó, D. Francisco Garcia Vandewalle, y D. Ramiro Ramos Acosta.
Previos los trámites previstos en la Real Orden de 23 de mayo de 1928, el Ministro de Justicia aprobó los Estatutos y concedió la colegiación a los Abogados de Melilla, en virtud de Orden de fecha 15 de septiembre de 1932, dando traslado de la misma a todos los Letrados por conducto del Juzgado de Primera Instancia de Melilla.
A las dieciocho horas y treinta minutos del día 24 de septiembre de 1932, en el salón de actos de la Cámara de la Propiedad Urbana, sito en calle Pablo Iglesias nº 23 (actual calle O’donnell), se celebraba la Junta General por la que se constituía el Colegio de Abogados de Melilla.
Asistieron los Abogados en ejercicio D. Leopoldo Queipo Camó, D. Francisco Garcia Vandewalle, D. Vicente Díaz Aroniz, D. José María Paniagua Santos, D. Juan Castelló Requena, D. José López y López, D. José León Luna. D. José Sánchez del Rosal, D. Francisco del Canto Vázquez, D. José Asensi Marín y D.Emilio de Viguera Franco.
Ejercían la profesión en aquéllas fechas, además de los nombrados, D. Juan Sánchez Fernández, D. Carmelo Abellán y Garcia Polo, D. Carlos Echeguren Ocio, D. Federico Pita Espelosín, D. Federico J. Pita Molina, D. José Rotger.
Impulsó y tuvo una actuación intensa en la creación del Colegio, el Abogado no ejerciente D. Luis Yrisarry Pastor.
Fue elegido primer Decano del Colegio D. José María Paniagua Santos, integrando la Junta de Gobierno los siguientes: Diputado 1º D. Vicente Díaz Aroniz ; Diputado 2º D. Leopoldo Queipo Camó; Diputado 3º D. José Asensi Marín; Diputado 4º D. Emilio de Viguera Franco; Tesorero D. Juan Castelló Requena; y Secretario D. Francisco Garcia Vandewalle.
En la primera Junta General se aprobó el presupuesto para afrontar los primeros gastos del Colegio, estableciéndose en la primera reunión de la Junta de Gobierno una cuota mensual de cinco pesetas, y una cuota de ingreso al Colegio de ciento cincuenta pesetas.
Colaboró en los trabajos realizados en las gestiones de constitución del Colegio D. Antonio Alemany Mariné.
Constituyó una de las primeras preocupaciones de aquél incipiente Colegio, evitar la actuación de Colegiados procedentes de la Península, sin darse de alta en el Colegio. Se llegó a suscitar una discrepancia de criterios entre el presidente de la Audiencia Provincial D. Leopoldo Queipo Camó de Málaga y el Colegio, por admitir aquél la actuación de Abogados no colegiados, en Juicios ante la Sección especial que semestralmente se desplazaba desde Málaga. Hubo que formular una reclamación ante el Ministro de Justicia, quien amparó la postura del Colegio de Abogados de Melilla.
Crearon tres turnos de oficio: asuntos y procedimientos de índole civil; otro de causas criminales con penas de prisión o presidio mayor o pena de mayor gravedad; y otro de causas criminales con las restantes penas.
Igualmente se solicitó que se habilitara una sede para el Colegio, en las dependencias del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, que se encontraba en la primera planta, izquierda, del actual edificio de calle O’donnell nº 4. Le fue concedida una habitación, que amueblada constituyó la primera sede del Colegio.
Otra de las grandes ocupaciones del Colegio en sus inicios, fueron los continuos intentos porque se creara en Melilla una Sección permanente de la Audiencia Provincial de Málaga.
El día 19 de noviembre de 1932 celebraron los Abogados junto al Juez de 1ª Instancia y Secretario del Juzgado, una comida en el restaurante de la Hípica para solemnizar la constitución del Colegio.
El 28 de enero de 1934 presenta la dimisión el Decano D. José María Paniagua por haber sido destinado al Registro de la Propiedad de La Carolina. No le fue admitida la dimisión, mientras tuviera residencia en Melilla y siguiera como Abogado ejerciente del Colegio. Una vez ausentado definitivamente de la ciudad, cesó como Decano, siendo elegido en la Junta General celebrada el 6 de Mayo de 1934, D. Vicente Díaz Aroniz, segundo Decano en la historia del Colegio.
En esta Junta General se acordó delegar en los Abogados D. José León Luna y D. Cándido López Castillejo para que en unión del Diputado a Cortes por Melilla y Abogado D. Carlos Echeguren, marcharan a Madrid y realizaran gestiones para la creación de la Sección Permanente de la Audiencia en Melilla.
También en mayo de 1934, los Abogados acordaron buscar un local propio en el centro de la población, para instalar la sede del Colegio. Sin embargo, no era posible conseguirla “por la carestía de las viviendas y la escasez de medios económicos con que el Colegio cuenta” (Acta 27 de enero de 1935).
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